lunes, 30 de marzo de 2026

Misantropía

Misantropía

 

Comenzemos definiendo la palabra misantropía: del griego “misos” odio y “anthropos” ser humano. Entre las tantas interpretaciones que a esto se le puede dar, sería algo así como “odio a la humanidad”.                                                          Limitándonos al concepto estrictamente técnico, esto podría ser un tanto burdo, porque también perfectamente podemos definirlo como el “agnosticismo a la humanidad”. Pero hay que aclarar que esto no es una patología. Es una respuesta etica al horror de la humanidad, a sus contradicciones, su violencia y narcisismo histórico.

Schopenhauer solía decir “el hombre es un criminal terrible, el ser humano hace más mal que bien. Y esto ha sido así a lo largo de nuestra existencia”.

Desde el punto de vista estético, siempre se destacó (por unos, muy pocos) el rechazo a la vulgaridad, la mediocridad, la estupidez masiva ligada a cierta casta; también filosófico y/o artístico. Pero esto no deja de exento al resto de la humanidad, porque como se decía antes la “gentuza”, desde los más altos a los más bajos, en la escala del “nivel social” podían y pueden hoy aún ser seres repugnantes sin ningún aporte positivo y significativo al universo. Sin ir muy lejos, la misantropía política, que se vive mucho hoy en día refleja el descreimiento total, inclusive de la democracia. “Se asume que todo poder será corrupto porque el humano lo es.

Es una mirada lúcida y desesperada sobre lo que somos. Pero el “odio” no es a un individuo específico sino a la masa general que los instintos de rebaño, de cumplir reglas estúpidas e impuestas y dogmas. Por ejemplo si lo miramos desde el punto de vista religioso, que sigue queriendo guiarnos sobre nuestra existencia, porque las tradiciones son los cadáveres de sus creencias muertas, como cuando se inculca el amor a los demás humanos, eso es un mandato.

Muchos misántropos son introvertidos, no dejan entrever lo que su alma guarda, pero no es un gesto de maldad; esto a veces surge del sentimiento y la reflexión. Porque los que odian son extremadamente honestos al admitir la idiotez y las pretensiones de otras personas y no dudan en señalarlo. También suelen ser personas introspectivas, filosóficas y limítrofes, porque tienen una perspectiva completamente diferente de la vida. “Visiones melancólicas que el vulgo no puede vislumbrar”. Porque para los canallas todo son ventajas cuando se la ven con un alma noble. Y suele pasar que muchos prefieren no ser parte del proceso solo de los resultados.

Por lo general la postura de estas personas, les trae consigo la soledad y como decía Carl Jung “lo peor de la soledad no es la de no tener personas a tu lado, sino la de no poder comunicar las cosas que parecen importantes, a lo de estar obligado a callar ciertos puntos de vista porque otros lo encontrarían inadmisible”. Es inevitable de todos los filósofos que de algún modo directa o indirectamente hablaban de misantropía. Y cualquier cita de estos grandes escritores siguen vigentes.

La misantropía quizá es saber(?) y que extraña es la naturaleza del saber, cuando ya ha tomado posesión de la mente. El acorralamiento moral, retraimiento y falta de relaciones es un triste y tenebroso infierno de la ausencia de afecto y esperanza. Es estar solitario, al margen de los grupos sociales. Quizá mucho de esto se deba a una doble pérdida que el hombre ha tenido que padecer para convertirse en verdaderamente civilizado. Es también una forma de intentar huir del mundo totalitarista. Pero es verdad que la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder sabiamente a las demandas que la vida le plantea en cada situación.

No hay nada más doloroso para un misántropo que cuando una rápida sucesión de hechos ha alterado nuestros sentimientos; que la mortífera calma de la inactividad y la certidumbre consigue que le priven el alma de toda esperanza y temor.

Esto nos deja una gran duda. -¿son malas personas los misántropos? -¿todos somos un poco o mucho, misántropos?. -Eso va a depender el punto de vista que cada uno le pueda dar, pero quedan bien justificados los motivos y desde cuando provienen. Y es desde que el ser humano existe.

No envano Dostoievski en el siglo XIX ya lo manifestaba, así como mencionamos antes, otros tantos grandes filósofos en toda la historia de la literatura.                            Porque no es magia o casualidad que sea una opción de vida, que el precio sea la soledad. Porque alguien tiene que pensar diferente. “Por tanto tiempo antes solitario, conocí ahora aquella comunidad que se hace posible entre hombres que han gustado la más absoluta soledad. Nunca más deseé tener un puesto en la mesa de los hombres felices, nunca más añoré las fiestas de los alegres, nunca más sentí envidia o nostalgia al ver las comunidades de los demás”.

Y sí, porque alguien tiene que pensar diferente…

 

Esequiel Odizzio


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