lunes, 30 de marzo de 2026

Misantropía

Misantropía

 

Comenzemos definiendo la palabra misantropía: del griego “misos” odio y “anthropos” ser humano. Entre las tantas interpretaciones que a esto se le puede dar, sería algo así como “odio a la humanidad”.                                                          Limitándonos al concepto estrictamente técnico, esto podría ser un tanto burdo, porque también perfectamente podemos definirlo como el “agnosticismo a la humanidad”. Pero hay que aclarar que esto no es una patología. Es una respuesta etica al horror de la humanidad, a sus contradicciones, su violencia y narcisismo histórico.

Schopenhauer solía decir “el hombre es un criminal terrible, el ser humano hace más mal que bien. Y esto ha sido así a lo largo de nuestra existencia”.

Desde el punto de vista estético, siempre se destacó (por unos, muy pocos) el rechazo a la vulgaridad, la mediocridad, la estupidez masiva ligada a cierta casta; también filosófico y/o artístico. Pero esto no deja de exento al resto de la humanidad, porque como se decía antes la “gentuza”, desde los más altos a los más bajos, en la escala del “nivel social” podían y pueden hoy aún ser seres repugnantes sin ningún aporte positivo y significativo al universo. Sin ir muy lejos, la misantropía política, que se vive mucho hoy en día refleja el descreimiento total, inclusive de la democracia. “Se asume que todo poder será corrupto porque el humano lo es.

Es una mirada lúcida y desesperada sobre lo que somos. Pero el “odio” no es a un individuo específico sino a la masa general que los instintos de rebaño, de cumplir reglas estúpidas e impuestas y dogmas. Por ejemplo si lo miramos desde el punto de vista religioso, que sigue queriendo guiarnos sobre nuestra existencia, porque las tradiciones son los cadáveres de sus creencias muertas, como cuando se inculca el amor a los demás humanos, eso es un mandato.

Muchos misántropos son introvertidos, no dejan entrever lo que su alma guarda, pero no es un gesto de maldad; esto a veces surge del sentimiento y la reflexión. Porque los que odian son extremadamente honestos al admitir la idiotez y las pretensiones de otras personas y no dudan en señalarlo. También suelen ser personas introspectivas, filosóficas y limítrofes, porque tienen una perspectiva completamente diferente de la vida. “Visiones melancólicas que el vulgo no puede vislumbrar”. Porque para los canallas todo son ventajas cuando se la ven con un alma noble. Y suele pasar que muchos prefieren no ser parte del proceso solo de los resultados.

Por lo general la postura de estas personas, les trae consigo la soledad y como decía Carl Jung “lo peor de la soledad no es la de no tener personas a tu lado, sino la de no poder comunicar las cosas que parecen importantes, a lo de estar obligado a callar ciertos puntos de vista porque otros lo encontrarían inadmisible”. Es inevitable de todos los filósofos que de algún modo directa o indirectamente hablaban de misantropía. Y cualquier cita de estos grandes escritores siguen vigentes.

La misantropía quizá es saber(?) y que extraña es la naturaleza del saber, cuando ya ha tomado posesión de la mente. El acorralamiento moral, retraimiento y falta de relaciones es un triste y tenebroso infierno de la ausencia de afecto y esperanza. Es estar solitario, al margen de los grupos sociales. Quizá mucho de esto se deba a una doble pérdida que el hombre ha tenido que padecer para convertirse en verdaderamente civilizado. Es también una forma de intentar huir del mundo totalitarista. Pero es verdad que la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder sabiamente a las demandas que la vida le plantea en cada situación.

No hay nada más doloroso para un misántropo que cuando una rápida sucesión de hechos ha alterado nuestros sentimientos; que la mortífera calma de la inactividad y la certidumbre consigue que le priven el alma de toda esperanza y temor.

Esto nos deja una gran duda. -¿son malas personas los misántropos? -¿todos somos un poco o mucho, misántropos?. -Eso va a depender el punto de vista que cada uno le pueda dar, pero quedan bien justificados los motivos y desde cuando provienen. Y es desde que el ser humano existe.

No envano Dostoievski en el siglo XIX ya lo manifestaba, así como mencionamos antes, otros tantos grandes filósofos en toda la historia de la literatura.                            Porque no es magia o casualidad que sea una opción de vida, que el precio sea la soledad. Porque alguien tiene que pensar diferente. “Por tanto tiempo antes solitario, conocí ahora aquella comunidad que se hace posible entre hombres que han gustado la más absoluta soledad. Nunca más deseé tener un puesto en la mesa de los hombres felices, nunca más añoré las fiestas de los alegres, nunca más sentí envidia o nostalgia al ver las comunidades de los demás”.

Y sí, porque alguien tiene que pensar diferente…

 

Esequiel Odizzio


domingo, 29 de marzo de 2026

La Casta por Esequiel Odizzio

La Casta

 

 

 

“Ascendencia o linaje” “en algunas sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, CLASE SOCIAL”, etc. Gozan de privilegios económicos y políticos entre otros, inimaginables para un ciudadano “común”. VIVEN DEL CONTRIBUYENTE, VIVEN DEL PUEBLO. Precisamente Uruguay es el país donde la casta política tiene los sueldos más elevados. Aun así, es un país que no sale, hace décadas, “del país en vías de desarrollo y crecimiento”.

 

 

Inevitablemente, estos privilegios cual Luis XIV de Francia, solo alcanza para los que pertenecen a la casta, es decir, a los políticos y los que tienen un cargo político. Tal es así que se debe contribuir alrededor de medio año para financiarlos. Sus viajes, sus cenas, entre la infinidad de privilegios absurdos con los que cuentan si se llegara a comparar con los de un ciudadano “normal” que trabaja todos los días por menos de la cuarta parte de lo que ellos perciben; inclusive docentes, agentes de la seguridad, entre otros tantos. Esto, más que injusto suena ridículo. 

 

No se puede pasar por alto que aparte de los innumerables e injustificables beneficios, cuentan con los “famosos” FUEROS, donde se establece que, un político, no sea procesado penal o civilmente sin un permiso previo del congreso. Es inmunidad parlamentaria, disfrazada de “asegurar que puedan realizar su trabajo”.

 

Hace muy poco, un político reconocido en Uruguay manifestó “que la casta, perciben viáticos elevados o VIAJAN EN DELEGACIONES oficiales, describiéndolos como unos privilegiados que se alejan de la realidad”. Hay que aclarar que, él cuenta con los mismos beneficios. Por supuesto que, esto no inquietó a nadie, porque, pobres, los que no tienen idea de esta realidad; son aquellos que día a día hacen hasta lo imposible para vivir, mejor dicho, sobrevivir. Pero los que sí saben, los seres más deplorables como hemos mencionado en otras oportunidades, esos llenos de banquetes del pueblo de arrogante aspecto, los del reinado de la impunidad, miran hacia otro lado, como es de esperar, no sea qué tengan que repartir algo. ¿no será pecado aguantar, que decidan de una vez derramar? 

 

Mientras algunos hacen malabares para poder vivir, ellos, sí, ellos, la casta, quienes están sentados a cierta distancia; y entonces en ese ambiente monstruoso de estúpido buen humor, se golpean el pecho. Donde ese atajo les aleja del intratable y horrendo mundo de los plebeyos. No sea cosa que esta gentuza reine por un tiempo en las tinieblas y en la noche, en las espantosas pero abundantes profundidades y pronto vuelvan al lugar que les corresponde, el mundo real. Donde no existe todo eso, no hay lugar para los más miserables, pero miserables, porque la miseria de la casta les ha llegado y nacen y viven pobres, con mucho menos posibilidades que estos seres repugnantes, pero en definitiva siguen siendo olvidados y sustituidos, mientras los rateros elegantes, pertenecientes a la casta se pasan el poder de mano en mano. 

 

A muchos de ellos, se los reconoce porque, a pesar de todo, profesan con la fanfarronería barata de esos estúpidos, sanguinarios y desdichados del rincón más apartado de un escenario inabarcable, y a decir verdad tarde o temprano esas criaturas no resultan ser muy esplendidas que digamos, sino más bien, desagradables seres nauseabundos, que toman whisky y fuman, huelen mal.

 

Por el otro lado tenemos a los que día a día van tras su humilde objetivo. Con esa fuerza vital elemental y con la implacable certeza moral procedente de un origen humilde. Mientras la casta sigue, en su funesto ritual, que roza la idiotez, sumida en un afán de triunfo rayano en lo patológico, con una frialdad vulgar impregnada de un espíritu grosero y cuartelero, con el infierno profundo de la chabacanería, de la insensibilidad, del odio dañino y de la vulgaridad lasciva. Esto les sale de las entrañas, provocado por el asco y la amargura, aunque sonrían siempre con ese tinte macabro. Que suelen hacerlo para sobrevivir a los de ellos; resistir a la mugre babosa del entorno que forman parte.  

 

La casta, pierde con frecuencia su humor burgués, acostumbrados a que se quiten el sombrero ante ellos, porque estos, nunca alcanzan la mansedumbre y grandeza de vivir, viven a lo grande, pero económicamente, vacíos de espíritu y alma. Porque para ellos solo tiene valor el dinero y el poder. Lo demás no, ni la patria, ni la religión, ni la amistad, ni las opiniones de los más desamparados, todo eso les provoca nauseas. Seres vanidosos si los hay sobre la faz de la tierra. Y con su lujo, la miseria confundida. “soplos sangrientos de mil lúgubres festines, estremecimientos de deleite, afanes, espantos, manos de delincuentes, de usureros, de santos, ambiciosos y temerarios”. 

 

Se caracteriza, la casta, por llevar consigo además de mucho más de lo que en realidad debiera corresponderles, por llevar cada uno de ellos un alma flaca, asquerosa y raquítica, y la crueldad es su placer. Porque virtud, no tienen ninguna. Viven ellos de pasados oscuros, aun así quieren que se crea en ellos. Por eso son predicadores de la muerte en realidad y predican a su vez, trasmundos. Con su veneno elaboran bálsamo. Reivindican un espíritu entero para que los pregone, pero su espíritu es la fuerza entera de repudiar y odiar. Ansían como nuevos ídolos, rodearse de héroes y hombres de honor. Les gusta como mounstros que son, entrar en calor con el sudor ajeno. “Practican la continencia, sí; pero la perra sensualidad asoma envidiosa en todo lo que hacen. Parece que en el fondo no toleran sentirse invisibles, porque se sienten empequeñecidos y, su mediocridad es una brasa de venganza invisible”.

 

Los hombres no son iguales y, así habla la justicia. Pero no hay que dejarse echar a perder por el terror y espectaculo del mal que usan. Porque se tildan de sabios, pero no lo son, y realmente no lo son y muchas veces la maldad de estos hombres está por debajo de su fama, es decir, aparentan guerreros romanos, pero simplemente temen a la soledad y es un disfraz patético para su circo millonario, que es del que viven. 

 

Es importante destacar sus cualidades, porque estas son sus cualidades, pero sin olvidar que son quienes nos gobiernan y, gracias a cada ser humano del mundo del olvido, es que ellos, están donde están. Siempre en primera fila y el pueblo siempre atrás, qué ironía. 

 

“Sudar no les cambia la racha, no”, parecería que siempre van un paso adelante. 

 

Lo preocupante es que siempre ha sido así y, las probabilidades de que cambie son nulas. Inclusive se sumergen en un juego macabro, saliendo en televisión, dando un espectáculo nefasto, cargado de burla, donde se “dicen cosas unos a otros”, se deja entrever, es muy claro que, en el reinado de la idiotez, mucha gente puede quedar conforme, sobre todo los pobres incrédulos. Pero esa fanfarria está cargada de palabras burdas y “psicología inversa”. “No es Dios todo lo que reluce” “sonríen todo el tiempo y se hacen ver, por lo felices que están de sonreír”, para ellos el cielo está tendido y el infierno encendido. 

 

“Pobres tontos, pobres diablos, lunáticos diamantes, prometidos de carne, lánguidos impalpables”. Son estos amos, que juegan al esclavo. Manteniendo sus privilegios y usando la ley a su favor. Va de izquierda a derecha.

 

En resumen; La casta política se aferra a sus privilegios con un descaro que roza lo absurdo. Mientras ellos multiplican sus beneficios, por debajo quedan los desprivilegiados, condenados a sostener un sistema que los margina. Es un abuso intolerable, una farsa que desnuda la distancia entre quienes gobiernan y quienes padecen. La casta política no gobierna: parasita. Su poder es un teatro grotesco sostenido por el sacrificio de los más infelices. Y mientras ellos se reparten el botín, abajo solo queda el eco del abuso, la confirmación brutal de que el absurdo es ley.

 

La casta es, ustedes, los intocables. “La riqueza es como el agua salada, cuanto más se bebe, más sed da”. Sobre todo, para los inmorales que la manejan en cantidad, pero ni les corresponde a estas horrendas criaturas funestas. 

 

“Este asunto está ahora y para siempre en sus manos”.

 

 

 

Esequiel Odizzio.


Gobernados Por el Absurdo por Esequiel Odizzio

Gobernados por el Absurdo

¨Y finalmente, ese afán de los corazones ingenuos, de ponderar a quienes los rodean                                                         exagerando sus virtudes, alabando demasiado a los hombres, sus cualidades, creyéndolos mejor de lo que son en realidad. Al atribuir al prójimo mas de la cuenta se sigue el desencanto¨.                                                                                                                           Fiódor Dostoievski.

Vivimos en un país donde lo insólito se volvió costumbre. Donde los políticos —aquellos que llegaron por la voluntad popular— parecen haberse olvidado del camino de regreso hacia ella. Gozan de beneficios, inmunidades y comodidades que el ciudadano común jamás va a conocer. Tal como mencionaba el ganador del Premio Nobel de Literatura 2025 László Krasznahorkai. ¨Así que pensé que debía ir a vivir entre los más pobres y oprimidos, porque evidentemente bajo el comunismo (por ejemplo), continuaban oprimiendo a las mismas personas, que siempre han sido oprimidos bajo todos los sistemas, -es decir; -aquellos que aparecen en la vida sin un nombre y viven sus vidas, crían a sus hijos, trabajan, mueren, desaparecen y son reemplazados por los siguientes y así sucesivamente durante los siglos. Entonces los comunistas llegaron prometiéndoles a estas personas, que ellos finalmente obtendrían justicia, pero no la obtuvieron. Siguen siendo tan oprimidos y miserables como los pueblos humillados que retrató Dostoievski¨. Mientras el pueblo, el mismo que los sostuvo con su voto y su esfuerzo, sigue esperando que alguna vez gobiernen pensando en él. Es el absurdo perfecto: los representados trabajando para sus representantes.

El problema no es solo la corrupción ni la ineficiencia, sino la normalización del privilegio. Hemos aprendido a mirar con resignación cómo quienes deberían rendir cuentas se reparten honores, dietas y fueros, mientras el ciudadano común paga impuestos que nunca se traducen en dignidad. El sistema se sostiene porque todos, de algún modo, participamos del engaño: unos desde la comodidad del poder, otros desde la costumbre de obedecer. Así, el absurdo se vuelve estructura, y la injusticia, paisaje.

Quizás el verdadero poder no esté en los palacios ni en los despachos, sino en la conciencia de quienes siguen creyendo que todo puede cambiar. Pero mientras el pueblo siga mirando desde abajo a los que deberían estar a su lado, seguiremos girando en este carrusel de privilegios y promesas vacías.

Lo mas temible, es ese afán también, por ¨desunir¨, porque se está de un lado o se está del otro, se suele ser mal mirado por manifestarse de un Partido Político, pero esto resulta que sirve; se puede observar que en lugar que los desdichados políticos son sumamente egoístas, crueles, injustos, maliciosos e incluso menos capaces que los tontos de entenderse uno al otro. En lugar de unir, la desdicha separa a las personas, y hasta allí donde parecería que los seres humanos debieran estar unidos por el sufrimiento común, se llevan a cabo muchas mas crueldades e injusticias que en un medio relativamente feliz. ¨Los seres mas insoportables, los más difíciles de tratar, son estas personas sumistas y desdichadas. En ellos todo queda impune. Cuando el hombre desdichado, en respuesta a una recriminación merecida, mira con ojos en que la conciencia de su culpa se refleja, sonríe de manera dolorosa y aproxima con docilidad la cabeza, da la impresión de que la justicia misma no es capaz de alzar la mano en su contra¨.

Existe algo muy preocupante en todo esto, que no se puede dejar al margen a las personas vulgares, son muchas veces, los mas numerosos y esenciales eslabones en la cadena de los asuntos políticos y por lo tanto si se prescinde de ellos, se pierda el encanto. Porque la verdadera naturaleza de ciertas personas vulgares consiste en su perpetua e invariable vulgaridad y a la rutina diaria. Esto no deja exento a ninguna clase social.

¨Porque a varios de estos individuos de arrogante aspecto, se los reconoce pronto como pertenecientes a la raza de los rateros elegantes, que infectan todas las ciudades y pueblos. Por lo general son de clase media con verdadera curiosidad y es difícil imaginar cómo podrían ser confundidos con unos caballeros por los propios caballeros. Los puños de sus camisas asoman demasiado y su aire de excesiva franqueza los traiciona enseguida¨. Evidentemente es muy aristocrático el fingir que se ignora la suciedad de esa chusma y del medio en que evoluciona. Algunas veces también resulta distinguido hacer lo contrario. Fijarse, observar los manejos de esa gentuza, examinarla incluso a través del monóculo, pero afectando que se contempla a esa multitud sórdida como una distracción, como una comedia destinada a divertir al espectador. Este concepto aplica para quienes presumen y pasan la vida atrás de estas personas en busca de algo, que suele ser encajar, escalar en la escala de nivel social, entre otras. Y, aunque la casta política, aun así, los mire desde arriba, allí están condenados a la eternidad.                                                                                        Exentos quedan los verdaderos caballeros, ¨no son muy numerosos, para un caballero, los espectáculos dignos de interés. 

Precisamente en países menos desarrollados es donde se ve con mas frecuencia esto de idolatrar a los que aparentemente están por encima nuestro. No nos asombra cuando vemos este ¨ascenso¨ en conocidos, que de la noche a la mañana pasan a ser señores. Debe ser la claridad, que los encegueció.

¨Pobres gentes¨. -La que aun tiene esperanza de por arte de magia su vida cambie para bien de una vez y para siempre. Porque esos, los mas infelices y que forman parte del olvido, no solo de los políticos, sino también de la horrenda sociedad que asumió que su vida está solucionada, sobre todo a partir de la clase social media baja, de ahí en adelante, se los puede ver, con su mano izquierda, tirar cosas por encima de su hombro derecho, pobres tontos, pobres diablos.

Lo único que queda en el hermoso mundo de hoy, independientemente de los atolondrados, que entran en cólera si ven en peligro algo de lo que asumen que les pertenece son capaces de matar, porque no hay peor cosa que la gentuza de clase media con altas aspiraciones a la alta. La idiotez humana es indescriptible, y no se acredita como, aun así, estos seres son tan totos que ¨nunca pueden oler al diablo, ni si hace popo en su nariz¨.

 ¨ ¿No será pecado aguantar­? -Que decidan de una vez derramar¨.

Mientras tanto los de abajo miran hacia arriba muy de vez en cuando, asumiendo que hay poco para esperar de allí.

"¡Ay, amigo mío! La desgracia es una enfermedad contagiosa. Los desgraciados, los pobres, tenemos que estar apartados los unos de los otros, para no agravar la infección."

 

 

                                                                                                                                                                Esequiel Odizzio

 

 

 

 


La Censura por Esequiel Odizzio

La Censura   

 

“La censura consiste en la eliminación o modificación de un material artístico o de comunicación (como un texto, una película o una imagen) cuando es considerado por las autoridades como ofensivo, dañino, inconveniente o contrario a la moral pública. A quienes ejecutan la censura se los conoce como censores. Este mecanismo es considerado una forma de represión o control que atenta contra la libertad de expresión y que se puede ejercer por motivos ideológicos, políticos, religiosos o morales”. Concepto estrictamente técnico. 

 

“Voy a encaminarme a mi objetivo. Despejaré mi camino de los indecisos y remolones. Así mi marcha habrá de ser su marcha fúnebre”. Mis animales - “Porque más peligroso me ha resultado vivir entre los hombres que entre los animales” 

 

El concepto de censura suena muy encantador cuando se lee; no suele ser del mismo modo cuando es aplicado, pero aplicado de manera injustificada, o al menos el que es censurado piensa que padeció este acto sin justificación.  

 

Es decir, este suele ser el error más común en los censurados, creer que no existe un fin. Por el contrario, siempre lo existe. Sea de la índole que sea.  

 

Ahora bien; qué ocurre cuando la censura proviene desde la conveniencia (como suele ser) de los que promueven información, así sea escrituras, periodistas, mejor dicho, comunicadores, etc.  

 

Esto es, naturalmente un acto nefasto por quienes lo ejecutan. Pierde toda credibilidad y sentido de vocación. Porque es como vender la dignidad y profesionalismo (si es que lo hay). ¿Qué puede valer influenciar a un “comunicador? - ¿dos mil dólares?, por dar un ejemplo. En ocasiones mucho menos. Una simple palmada en el hombro es más que suficiente y “anda, hace lo tuyo”. 

Esta falta de personalidad, originalidad, etc. Se ve con mucha más frecuencia cuando uno presta atención. 

 

Cuando vemos notas, por ejemplo, los comunicadores dejan entrever sus inclinaciones o miedos, por tildarlo de una forma distinta; porque censura también es, informar mal a la gente, no hacer las preguntas indicadas, entre otras tantas. Porque es muy lindo, sí, decir lo que uno quiere decir, condicionado por supuesto, y escuchar por añadidura lo que va a escuchar. Parecería ser que se ha instalado el miedo. Miedo a no poder expresarse libremente, a no poder preguntar libremente, a no poder ser... libremente. Pero ese miedo no radica de la nada, sino que fue instalado a través de la manipulación, la presión, amenazas, etc.  

 

“Esas almas vaciadas, gastadas, apolilladas y oxidadas”. ¿Cómo podrían soportar? Pasando así, por entre las multitudes. Porque así no hay nada que ganar y todo que perder. Eso es caminar entre fango.  

 

Esta ciudad es el infierno de los pensamientos de solitarios, aquí los grandes pensamientos son cocidos vivos y se reducen a cenizas. Aquí se pudren todos los grandes sentimientos, aquí solo se admiten sentimientos flacuchos y raquíticos. Todos están enfermos e infectos de opiniones públicas. Esta ciudad no es para héroes solitarios. “no existe el cielo aquí”.  

 

Comunicar, escribir, brindar información, inevitablemente requiere cierta responsabilidad, cierta cuota de credibilidad. Porque se está a un paso de traicionarse a uno mismo, mintiendo a los demás, teniendo en cuenta que mentirle a los demás es, mentirse a uno mismo. La mala influencia, las órdenes y el miedo a la hora de comunicar o brindar una información siempre va a existir, porque la censura está allí, acompaña, nunca duerme.  

 

La ética y la moral juegan un papel preponderante (en quienes la tienen), porque es inadmisible como se puede observar que, quienes tienes potestades de protagonizar el papel de comunicadores, censuren a quienes se expresan de manera diferente. Este tipo de conveniencia es monstruosa, lapidaria, de las peores. Eso es, dejar entrever la pobreza del alma y la falta de alfabetización intelectual. Porque luego sus palabras necias los perjudican, incluso cuando tengan razón. Parecería ser que todas las fuentes se han secado y hasta el mar ha retrocedido.  

 

Porque cuando la palabra es vigilada, también lo es el pensamiento. Y cuando el pensamiento se reduce, el hombre deja de ser un sujeto para convertirse en un eco. Allí es donde la censura alcanza su forma más perfecta: no cuando prohíbe, sino cuando logra que nadie quiera decir. En ese punto, ya no hacen falta censores visibles, ni órdenes explícitas; basta con el silencio aprendido, con la autocensura disfrazada de prudencia. Y ese es, quizás, el triunfo más oscuro de todos: haber convencido al individuo de que callar es una forma de sobrevivir, cuando en realidad es una forma de desaparecer.

 

En consecuencia, cuando se pone sobre la mesa un tema que no podemos abarcar y ser objetivos, es mejor dejarlo ir. Porque ser, es ser diferente. Aunque algunos, pronto vuelvan a someterse y seguir el rebaño de lo moral, de la ética que conviene.  

 

Es por ello que, tenemos por un lado a los exiliados, los que se atrevieron a preguntar y o cuestionar. Un alto precio tuvieron que pagar por el simple hecho de expresarse con un criterio propio, siendo fieles a sus convicciones. Los censores se encargaron de silenciarlos de una vez y para siempre, en actos crueles e injustificables.

                  ESTOS VALIENTES Y ONRADOS, QUE CADA MAÑANA REALIZAN ESTA TAREA, MUCHOS DE ELLOS, QUE ARRANCARON DESDE ABAJO, COSTEAN SU PROPIO TRABAJO, ELLOS, COMUNICADORES, PERIODISTAS, ESCRITORES, ETC QUE, COMO HAN PODIDO LO INTENTARON, LO INTENTAN Y LO SEGUIRAN INTENTANDO, ELLOS SON VERDADERAMENTE MARABILLOSOS. 

 

Y... “así hablé, cada vez más bajo, pues tenía miedo a mis propios pensamientos, expresos o enigmáticos. Entonces, de pronto, oí a un perro aullar, muy de cerca”. 

 

Porque muchas veces, sí, los gestores del mal están directamente ligados a quienes los patrocinan, dirigen y ordenan que es CENSURABLE Y QUE NO.

 

La censura es realizada principalmente por autoridades, instituciones, organizaciones privadas, grupos de poder y también de quienes “comunican”. Es por esto por lo que, debemos defender ferozmente la libertad de expresión, considerando la censura como un acto de deshonestidad intelectual y una sumisión al poder. La verdad y la libertad son inseparables.  

 

“La intolerancia llegará a tal nivel que, las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles”.  

La censura no resuelve el problema: lo desplaza. Al eliminar voces, genera un vacío informativo que debilita la confianza y fortalece la sospecha.  

 

 

 

Esequiel Odizzio


La Muerte

​  La Muerte (primer capítulo) Cósmicamente imposible de definir. Usar como adjetivo que, es darle la vuelta a la vida, es decir, el final...