jueves, 9 de abril de 2026

Aquí y Ahora

 AQUÍ Y AHORA

          Una meditación sobre el instante que se disuelve sin aviso.

¿No será demasiado tarde comenzar a vivir, precisamente cuando ha llegado ya el momento de morir?-Seneca.

“Qué tienes miedo de perder si nada en este mundo te pertenece” solía decir Marco Aurelio. Esto es una verdad que nos cuesta afrontar, se llama la “ilusión de la posesión”, nada es nuestro. Todo nos fue prestado por un tiempo que no controlamos. Y aún así vivimos aferrados como si la permanencia estuviera garantizada, el sufrimiento nace cuando se confunde lo transitorio con lo eterno.

“Aquí y ahora”; porque realmente pareciese ser que es lo único que tenemos. El pasado es el pasado y ningún sentido tiene más aún sabiendo que los “recuerdos mienten un poco”, siempre fue así. Seneca, cuando se refería al pasado decía qué, “hay quienes desconocen la noción de tiempo, no controlan el pasado, el presente se les escapa y temen el futuro, y no aprenden ni a vivir ni a morir”. – Es por esto que deberíamos centrarnos en el “ahora”, porque, y, para no caer en una mirada nihilista, el futuro es incierto, no existe en realidad. Son trilladas las frases vulgares de que lo mejor está por venir y que el tiempo lo dirá, y así una infinidad de absurdas creencias, con el fin de esperanzar si sirve de consuelo a quienes nunca se tomaron la molestia de cuestionarse y continúan por la vida como una polilla que busca la luz. Porque al no saber morir y no saber vivir, es inevitable convertirse en el típico humano atolondrado que vive y no deja vivir y se da el lujo de guardar la vida para después.

La vida es una broma cruel disfrazada de propósito. Corremos detrás de sentidos inventados, acumulamos días como si sirvieran para algo y fingimos control sobre un destino que nunca nos perteneció. El tiempo no avanza: nos arrastra. Cada paso que damos hacia el futuro es, en realidad, un paso más hacia la muerte. Y aun así insistimos en creer que hay una meta, un significado, una razón que justifique la fugacidad de todo. Tal vez la única verdad posible sea que nada tiene sentido, y que lo más honesto que podemos hacer es mirar de frente ese vacío y seguir respirando, aunque sepamos que no lleva a ninguna parte. Esto no quiere decir que el “aquí y ahora” se pueda vivir a pleno.

Hay que alejarse de la muchedumbre e intentar vivir cada momento como si fuese el último, sin esperar que sea la vejez o la muerte que nos obligue a comprender esto. ¿Con qué evidencia se cuenta que no hay otro momento en la vida que no sea en el que ahora mismo nos encontramos?-lo propio del alma racional es que se contempla a sí misma, se endereza a sí misma, se hace a sí misma como quiere, cosecha por sí misma el fruto que da, y esto nos lo recuerda Marco Aurelio. Asumiendo que la vida tiene un propósito y un sentido así como también la muerte, el estoicismo hizo mucho incapié en ello. Aunque cueste no imaginar a Seneca o Marco Aurelio escribiendo los mejores consejos de vida desde lo más alto del poder, uno lo hacía con cuatro esclavos a su lado y el otro contemplaba el mar…

El verdadero significado de la vida, es vivirla. Porque quizá la vida no es corta, sino mal aprovechada. Aunque la mayoría de las personas desaprovechan el tiempo en lujos vulgares, ambiciones vacías búsquedas materiales, aprobación social. Por esta desgracia y la opinión ajena, común, no solo gime la gente y el vulgo ignorante si no también para aquellos que creen que tienen tiempo pero no lo tienen y dedicaron la obra de su vida a aparentar y encajar en lo más bajo y deplorable del gentío que asumió que sabe todo lo que va a suceder de principio a fin.

En definitiva quizá sí, cambiamos los días por obligaciones vacías y sigamos creyendo que realmente siempre vamos a tener tiempo para lo que creemos que realmente importa.

Porque el ser humano no es un objeto más entre otros; las cosas se determinan unas a otras, pero el hombre en última instancia, es su propio determinante, lo que alcanza a ser, considerando las limitaciones de su capacidad y su entorno, tiene que construirse él mismo. Aunque algunos nieguen su capacidad para asumir posturas personales ante las circunstancias, sean las que sean. Sí, porque como el hombre, el futuro también es impredecible. Somos seres finitos con libertad limitada.

Vivir aquí… y ahora…

“Actúa como si vivieras por segunda vez y la primera lo hubieras hecho tan desacertadamente como estás a punto de hacerlo ahora”.

 

 

 

Esequiel Odizzio


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